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Mal de Chagas

Una enfermedad latente

Recopilado por Pdga. Carolina  Delgado Ortíz


La vinchuca o "triatoma infestans", es un insecto hematófago, alado, de seis patas, aparato cupador y una zona que lo rodea con escamas que corresponde al abdomen llamado conexivo, el cual sirve de recipiente para la sangre, es de hábito nocturno, presenta metamorfosis incompleta y vive generalmente en rancho chagasico, casa de adobe, cerca e animales, techo de paja, nivel socio económico bajo y bastantes oscuras.

Una de las características de este insecto es que no inocula el parásito en el tejido humano sino que, al picar a una persona y succionar la sangre, su intestino se hincha y la obliga a defecar, depositando parásitos en la piel de su víctima. Por la picazón, las personas se rascan (autogrataje), y son ellas mismas las que inoculan el parásito en los tejidos mediante esta acción

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La vinchuca transmite el mal a través de sus materias fecales (ya que en su interior contiene a un protozoo llamado tripanosoma cruzi), las cuales elimina inmediatamente después de picar a la persona.

El insecto que es conocido en otros países comos e le denomina como chichâ (en Paraguay), vinchuca (en Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia), chipo (en Venezuela), chinche gaucha (en Argentina) o chirimaya (en Perú), entre otros nombres. Tiene su centro en el altiplano y fue introducido en América latina a través de Uruguay por los colonizadores españoles. Su extensión fue favorecida por las condiciones climáticas de éste continente, que le ayudaron a sobrevivir.

Es característica de las zonas rurales y suburbanas. Sin embargo, debido a la migración y a los viajes el mal también se ha trasladado a las ciudades. En Chile se la ha encontrado principalmente desde la cuarta región al norte y con mayor presencia en los sectores cordilleranos, en general es domicilaria.

A pesar de que la O.M.S. declaró en Enero de 1999 que en Chile se logró interrumpir la transmisión del mal de Chagas, en muchos países de América latina todavía es un problema de salud pública. De hecho, se calcula que unos doce millones de personas son portadoras del mal y el 27% de ellas desarrolla los síntomas que pueden conducir a la muerte.

Ha sido un mal misterioso, cuyo nombre científico es "tripanosoma cruzi" y es transmitido por un insecto llamado vinchuca que pica normalmente en la zona de los párpados, lugar donde el parásito que causa la enfermedad entra en el torrente sanguíneo. Cuando recién sucede ésto sólo se produce una hinchazón, pero luego afecta a órganos del cuerpo.

Cuando el parásito entra en la sangre, busca los órganos más irrigados y con más actividad, además tiene una enzima que puede atacar el sistema inmune y que el 80% de los infectados desarrolla problemas cardíacos, porque se aloja en el corazón hasta producir un infarto.

El mal fue descubierto en 1909 por el médico brasileño Carlos Chagas quien definió por primera vez las características de la enfermedad y el agente transmisor de la dolencia.

En Brasil la realidad es aterradora, ya que en 1996 murieron 5000 personas producto de la enfermedad.

La evolución de éste mal comprende tres períodos:

Agudo o de Comienzo, también llamado Signo de Romaña- Mazza (el que confirma la enfermedad) y que dura entre 20 y 30 días y en donde los síntomas pueden ser fiebre, ronchas y ganglios inflamados edema color violaceo.

Intermedio o de Latencia, cuya duración puede alcanzar varios años y en el cual la persona siente fuertes picazones.

Crónico, que se encuentra en casi el 15% de quienes han padecido el contagio y que conduce al daño anatómico y cardíaco, el que demora de 3 a 5 años en manifestarse, donde se manifiestas los llamados Megas, lesiones elementales que produce en el organismo destrucción de los plexos nerviosos de los disr

En los últimos años se han descubierto otras formas de transmisión del parásito, como la infección prenatal a través de la placenta, por transfusiones de sangre y por leche materna.

También se ha documentado el contagio por contaminación accidental en laboratorios, y por el manejo de animales contaminados, por ejemplo, al desarrollar animales silvestres o semidomésticos enfermos.

El tratamiento para ésta enfermedad sólo surte efecto cuando se la detecta en una fase temprana, principalmente cuando se manifiestan los síntomas de la etapa aguda. Si la persona se somete a un buen tratamiento durante los dos primeros años desde el diagnóstico del mal, es posible detener el paso a la siguiente fase.

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